Tras ocho años al frente de la Presidencia de la Cámara de Aseguradores de Venezuela (CAV), María del Carmen Bouffard cerró su gestión destacando la capacidad de adaptación de un sector que, pese a años de presión económica, pandemia y cambios estructurales, logró mantenerse operativo y representado por una enorme mayoría del gremio.

Durante su permanencia en el organismo, que suma 17 años en total, en distintos cargos, Bouffard vivió de cerca tres procesos de reforma de la ley del sector, experiencias que, según ella, moldearon su visión sobre la adaptación y la capacidad de respuesta ante cambios regulatorios y económicos.
En su conversación con MacroEconomia.com, Bouffard evitó centrarse en cifras específicas de desempeño, pero subrayó un dato clave: la CAV agrupa cerca del 90% del mercado asegurador, incluyendo compañías de seguros, reaseguros y administradoras de riesgo.
“Más allá del número de empresas, lo relevante es el nivel de representatividad del sector. La mejor carta de presentación para los asegurados es que nuestro sector ha pasado por etapas difíciles y se ha mantenido, apostando por el país”, afirmó.
A lo largo de su intervención, el eje narrativo fue claro: resiliencia. La ejecutiva insistió en que el sector ha atravesado “etapas bien difíciles” y, aun así, ha logrado sostener operaciones y generar confianza en un entorno marcado por la incertidumbre. “No se trata de mejoras mágicas, sino de procesos que requieren adaptación constante”, señaló.
Contexto determinante
El contexto venezolano, reconoció, ha sido determinante. Desde las distorsiones económicas locales hasta el impacto global de la pandemia, Bouffard describió un entorno donde liderar implicó enfrentar escenarios cambiantes y, en muchos casos, impredecibles. “Liderar en entornos complejos es una responsabilidad que va más allá de lo profesional”, indicó.

De hecho, recordó cómo la COVID puso a prueba al sector y a la sociedad en general, y cómo la capacidad de adaptación permitió mantener la operación y el servicio a los asegurados. Como ejemplo, mencionó que varias aseguradoras lograron mantener sus coberturas completas y lanzar nuevos productos para cubrir riesgos emergentes, demostrando flexibilidad y compromiso con el mercado.
En ese recorrido, también destacó el papel del gremio como articulador. Según explicó, la experiencia al frente de la Cámara le permitió comprender el peso institucional de representar intereses colectivos, más allá de visiones individuales. “Un gremio es la voz de muchos, no de uno solo”, apuntó.
Una experiencia fortalecedora
Bouffard, abogada de formación con trayectoria en áreas técnicas, regulatorias y de cumplimiento, aseguró que su paso por la CAV no solo fortaleció su perfil profesional, sino que amplió su visión sobre el rol del sector asegurador dentro del ecosistema económico.
Sobre su gestión, evitó hacer balances categóricos, aunque afirmó retirarse con la certeza de haber cumplido con lo que estuvo a su alcance. “Siempre se puede hacer más o mejor, pero di todo lo que podía dar”, expresó.

De cara al futuro, adelantó que tomará un período de descanso antes de desarrollar nuevos proyectos, sin desvincularse del sector. “Hay cosas de las que uno no sale. Siempre estaré vinculada de alguna manera”, comentó.
Finalmente, dejó un mensaje orientado al país y al gremio asegurador: avanzar. A su juicio, la experiencia reciente —marcada tanto por crisis como por la capacidad de respuesta— demuestra que existen bases para una evolución sostenida. “Hemos demostrado mucho en estos años. Ahora toca avanzar, y hacerlo de forma exponencial”, concluyó.
Los retos del mercado asegurador
fuentes destacan estimaciones de la propia Cámara de Aseguradores de Venezuela que indican que solo 5% o 6% de la población venezolana tiene algún tipo de póliza de seguro formal.
Aunque Bouffard evitó referirse a cifras específicas, estos datos reflejan un hecho relevante: pese a los procesos de adaptación y reformas, la penetración del seguro en la población sigue siendo baja, lo que constituye un desafío importante para el sector.
Por ello, el gremio ha desarrollado productos más adaptados a la realidad del país, como seguros accesibles para emergencias, patologías o coberturas específicas, en respuesta a cambios en la demanda y a la dinámica económica local. Esta estrategia también se vincula con la adaptación que Bouffard mencionó respecto a reformas regulatorias y tecnológicas.



