La propuesta de fijar un salario mínimo mensual entre 100 y 120 dólares en Venezuela implicaría un esfuerzo fiscal significativo, estimado entre 7 mil y 10 mil millones de dólares anuales.
Así lo planteó el experto energético y exdiputado Elías Matta, quien sostiene que la recuperación del ingreso laboral no es opcional, sino urgente ante el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores.
Su cálculo incluye no solo a los trabajadores activos, sino también a pensionados y toda la estructura salarial del sector público, lo que convierte el ajuste en una decisión macroeconómica de alto impacto, que obligaría a reordenar el gasto público, eliminar ineficiencias y priorizar remuneraciones sobre otros usos del presupuesto.
Matta insiste en que el problema no es la falta de recursos, sino su asignación y la falta de transparencia en el manejo fiscal.
Salario vs bonos: el cambio estructural pendiente
Uno de los puntos clave de la propuesta es sustituir el actual esquema basado en bonos por salario formal, con el objetivo de recuperar derechos laborales, garantizar estabilidad de ingresos y reinstitucionalizar el sistema salarial
En otras palabras, pasar de ingresos discrecionales a una estructura económica más predecible.
El debate de fondo es incómodo, pero real: subir salarios es necesario, pero hacerlo mal puede desestabilizar aún más la economía. Por eso, la propuesta plantea una implementación gradual, acompañada de mayor producción nacional, estabilidad macroeconómica y disciplina fiscal
En todo caso, el aumento del salario mínimo no es solo una medida social, sino una señal de política económica que define prioridades del Estado, impacta inflación y consumo, y condiciona la confianza en la economía.
Finalmente, Matta recalca que la clave está en fomentar credibilidad fiscal, pues sin ella cualquier aumento se diluye.
CON NOTA DE PRENSA…



