La multilatina colombiana fortalece su presencia internacional al adquirir la histórica marca de helados y absorber su robusta infraestructura operativa. El acuerdo integral abarca una extensa planta de producción en Carabobo, cinco centros de distribución y un portafolio comercial de profunda tradición. Esta movida corporativa asegura el control de más del cincuenta y cinco por ciento del mercado de esta categoría en territorio venezolano. La operación refleja la decidida estrategia de crecimiento y consolidación impulsada por Jaime Gilinski en la región.


Un movimiento clave para la plataforma industrial
El Grupo Nutresa ha anunciado formalmente la adquisición de Helados Tío Rico, una operación corporativa de alto impacto que busca robustecer su participación en la industria de alimentos y potenciar su plataforma productiva. Esta compra estratégica está diseñada para optimizar la capacidad de respuesta, producción y distribución hacia los mercados clave de Venezuela, Colombia, la región del Caribe y los Estados Unidos.
Infraestructura robusta y portafolio consolidado
La transacción abarca la totalidad del catálogo comercial de la compañía, incorporando a la multilatina marcas de altísimo reconocimiento en el consumidor venezolano, tales como Bati Bati, Crema Real, Chocolito, Merengada, Rico Gol, Chocomalta y Tío Rico Trisabor. Más allá del valor intangible de estas marcas, el acuerdo contempla la transferencia de un complejo industrial de doscientos diez mil metros cuadrados. Este activo fundamental incluye una moderna planta de producción ubicada en el sector de Guacara, estado Carabobo, la cual operará en sinergia con una red de cinco centros de distribución con alcance nacional para blindar la logística comercial de Nutresa.

El peso histórico de un líder indiscutible
La incorporación de Tío Rico representa la asimilación del líder absoluto del sector heladero en Venezuela, con una cuota de mercado que supera el cincuenta y cinco por ciento. La trayectoria de la empresa inició en mil novecientos cincuenta y dos bajo la denominación de Helados Club. Su evolución atrajo a los grandes capitales a lo largo de las décadas, pasando a formar parte del Grupo Cisneros en mil novecientos setenta y ocho, y posteriormente integrándose a las filas de la multinacional Unilever en mil novecientos noventa y cuatro. Recientemente, a partir de julio de dos mil veinticinco, el negocio había sido operado por la firma automotriz Mack de Venezuela, marcando un breve periodo de transición antes de su integración definitiva al portafolio de Nutresa.

La visión de crecimiento bajo la presidencia de Gilinski
Esta movida corporativa figura entre las decisiones más trascendentales ejecutadas desde que Jaime Gilinski asumió la presidencia de Grupo Nutresa el veintisiete de enero de dos mil veinticinco. El máximo ejecutivo de la compañía destacó que esta adquisición es un pilar fundamental dentro de la agresiva visión de expansión internacional de la empresa. Según el directivo, con esta operación Grupo Nutresa da continuidad a la estrategia de crecimiento en el país, consolidando su apuesta corporativa en el marco de la reapertura y el dinamismo económico actual de la nación.
Proyecciones y formalización del acuerdo
Aunque los términos principales del acuerdo comercial ya han sido pactados entre las partes, la directiva ha precisado que la materialización definitiva de la compra se encuentra sujeta al cumplimiento de las condiciones suspensivas y aprobaciones habituales exigidas en transacciones corporativas de esta envergadura. Una vez cerrado el proceso, Nutresa asumirá el control total de uno de los activos más valiosos y de mayor penetración en el sector de consumo masivo venezolano.



