El diseñador de Mercedes-Benz, Achim Badstübner, ha dejado clara una de las premisas centrales del departamento de diseño de la marca: la creación de sus vehículos no se define por la referencia directa a sus competidores, sino por la construcción de una identidad propia.
En sus declaraciones, el enfoque de Mercedes-Benz se centra en el desarrollo de una filosofía de diseño interna, donde la coherencia estética y la evolución de la marca tienen prioridad sobre la comparación con otras firmas del segmento premium. En ese sentido, rivales como BMW o Lexus no ocupan un lugar central en el proceso creativo.
La lógica detrás de este enfoque responde a una idea clara dentro de la industria: el diseño automotriz de alto nivel no se construye reaccionando a la competencia, sino reforzando una narrativa propia que evoluciona con el tiempo.
La competencia existe, no se diseña
Aunque en el mercado global del automóvil la competencia entre marcas es evidente —especialmente en el segmento premium donde Mercedes-Benz, BMW y Lexus compiten por posicionamiento, percepción y prestigio—, el proceso creativo interno busca evitar la dependencia directa de lo que hacen otros fabricantes.

En la práctica, esto significa que el diseño no se formula como una respuesta inmediata al rival, sino como una continuidad de lenguaje propio, donde la marca intenta preservar su ADN visual y su identidad histórica.
Este enfoque refleja una dinámica más amplia dentro de la industria automotriz de lujo: la batalla ya no se libra únicamente en términos de especificaciones técnicas, sino en la capacidad de cada marca de construir una identidad reconocible a simple vista.
En ese contexto, Mercedes-Benz apuesta por consolidar su lenguaje de diseño como un sistema autónomo, donde la referencia principal no es la competencia, sino la evolución interna de la propia marca.
El mensaje implícito es claro: en el segmento premium, la competencia existe, pero no necesariamente define el proceso creativo. El diseño se convierte así en una forma de autonomía estratégica, donde cada marca intenta sostener su propia narrativa sin depender de la validación del otro.



