Cuando Venemergencia lanzó su modelo Urgent Care, no todos los actores del sector salud compartieron la visión. Algunas clínicas, acostumbradas al sistema tradicional de atención, percibieron la iniciativa como una amenaza: un modelo que prometía eficiencia, reducción de costos y atención médica más racional parecía competir directamente con su infraestructura y protocolos habituales.

Sin embargo, la práctica demostró lo contrario. “El modelo funciona primero en la práctica; luego vienen las alianzas”, explica Andrés Simón González-Silén, CEO de Venemergencia.
Y así fue. Al mostrar resultados tangibles en ahorro, eficiencia clínica y calidad de atención, incluso los críticos más escépticos comenzaron a reconocer el valor del sistema.
El cambio de percepción
El motor de este cambio fueron los resultados. Los centros Urgent Care lograron reducir hospitalizaciones innecesarias, optimizar recursos médicos y ofrecer atención oportuna, todo sin comprometer la seguridad del paciente.

Clínicas que inicialmente se mostraban adversas al concepto comenzaron a entender que podían beneficiarse del modelo. De rivales, pasaron a ser aliados estratégicos, mirando a los promotores de Venemergencia como socios en lugar de competidores.
Alianzas estratégicas y expansión
Este giro permitió consolidar un ecosistema de colaboración que se extiende más allá de la relación clínica. Aseguradoras y empresas encontraron en Urgent Care un aliado para mejorar la gestión del riesgo médico y optimizar costos.
Por su parte, las clínicas asociadas encontraron nuevas oportunidades de referencia, acceso a protocolos estandarizados y participación en un sistema más eficiente y sostenible.
El resultado es una red que no solo permite un despliegue más amplio de centros Urgent Care en todo el país, sino que también fortalece la sostenibilidad del modelo.

En el interior del país, ya forman parte de la red de aliados bajo los protocolos Urgent Care el Centro Médico Federico Ozanam en Guatire y la Policlínica El Retiro, de San Antonio de los Altos (Miranda) y el Centro Clínico San Cristóbal (Táchira). Además, destacan instituciones como el Centro Médico Quirúrgico La Fe de Pampatar y la Clínica Juan Griego (Nueva Esparta), la Clínica Cemell (Acarigua, Portuguesa) y la Clínica La Esperanza (Puerto Ordaz, Bolívar), entre otras.
Lecciones de cooperación en un sector tradicionalmente competitivo
La experiencia de Venemergencia demuestra que la innovación clínica puede transformar no solo la atención médica, sino también las relaciones dentro del sector. Un sistema que opera con eficiencia y criterios claros de valor clínico logra que antiguos adversarios se conviertan en aliados. González-Silén resume la filosofía: “La idea no es competir con todos, sino demostrar valor. Cuando esto se logra, las alianzas surgen de manera natural”.

En un país donde la atención médica enfrenta desafíos estructurales y recursos limitados, esta historia es un ejemplo de cómo la innovación, la eficiencia y la evidencia pueden reconfigurar dinámicas de cooperación, beneficiando de manera tangible a pacientes, clínicas y aseguradoras por igual.



