El economista alemán Moritz Schularick, presidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel, lanzó una piedra en el estanque de la automoción: cree que Mercedes-Benz, BMW y Volkswagen no seguirán existiendo tal como los conocemos hoy hacia finales de esta década si no reinventan por completo sus modelos de negocio y tecnología.
Schularick no está hablando de un “colapso” apocalíptico, sino de una transformación profunda impulsada por fuerzas que ya están reconfigurando la industria global.
En primer lugar, habló de la revolución tecnológica más allá del motor. La electrificación, la inteligencia artificial, el software para vehículos conectados y la conducción autónoma están redefiniendo por completo el concepto de automóvil: ya no es solo movilidad mecánica, sino “plataforma tecnológica sobre ruedas”.
Luego mencionó la obsolescencia del modelo tradicional, fortalezas históricas de los grandes alemanes —la ingeniería tradicional y la supremacía del motor de combustión—, que ya están perdiendo relevancia en un mercado donde el software, los sistemas conectados y la integración digital son las nuevas fuerzas competitivas.
Y por último, está el riesgo estratégico, la oportunidad global. Según Schularick, el reto para estas firmas no es menor: necesitan adaptarse con rapidez o arriesgarse a que sus modelos actuales queden obsoletos. En su análisis mencionó la “solución Volvo”: un caso donde la entrada de capital extranjero (como el grupo chino Geely) permitió acceso a tecnologías clave y expansión de mercado, algo que podría ser un modelo para otras marcas en transición.
¿Crisis o reconfiguración?
La industria no va a desaparecer —las cifras más recientes muestran que hay demanda de eléctricos y que las grandes marcas siguen invirtiendo—, pero su ADN, estructura organizativa, cadenas de valor y fuentes de ingresos están en plena metamorfosis.
Un ejemplo: los fabricantes están —literalmente— reescribiendo el coche desde el silicio y las baterías hacia arriba, lo que puede cambiar quiénes son los jugadores dominantes en la próxima generación de movilidad.
No, no se trata de que BMW o Mercedes vayan a desaparecer como marcas icónicas de la noche a la mañana. Pero sí están en riesgo de “dejar de existir como hoy los conocemos” si no aceleran su transición hacia un modelo empresarial centrado en software, movilidad conectada y tecnologías disruptivas.
CON INFORMACIÓN DE HÍBRIDOS Y ELÉCTRICOS



