El mercado asegurador latinoamericano atraviesa un proceso acelerado de transformación. Aunque la región mantiene niveles de penetración por debajo de economías comparables, el sector muestra un dinamismo notable: en 2024 creció alrededor de 6%, muy por encima del promedio económico regional.
Para Daniel Aguilar, socio de Estrategia en Monitor Deloitte y líder del sector de seguros para Deloitte Spanish Latin America, este avance responde a una combinación de factores estructurales y tecnológicos que comienzan a modificar la relación de los consumidores con la industria.
Una brecha grande, pero con tracción
La penetración promedio del seguro respecto al PIB sigue siendo baja en la región. Economías como Chile y Uruguay superan ligeramente el 3%, mientras que países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ente que concentra 38, de la Unión Europea y Asia, y a Chile, Colombia, Costa Rica y México en el continente americano, alcanzan niveles cercanos al 7%. La distancia es amplia y, en términos de oportunidad de mercado, todavía mayor.
Aun así, el crecimiento del sector ha sido más sólido que el de muchas actividades económicas de la región. En México, por ejemplo, el mercado se expandió cerca del 11% en 2024, casi el doble del promedio latinoamericano, mostrando el potencial de mercados grandes pero tradicionalmente subasegurados.
Nuevos canales y un consumidor más digital
La transformación del sector se explica en buena medida por la diversificación de canales:
- Bancaseguros, que ha crecido con fuerza, especialmente en productos de vida.
- Retail y plataformas de servicios, donde el seguro se integra como un complemento en actos de consumo cotidianos: boletos de avión, conciertos, estacionamientos, entre otros.
- Momentos de compra digitales que acercan microseguros y coberturas específicas a públicos que antes no tenían contacto con el sector.
Este ecosistema híbrido impulsa la adopción y va construyendo una cultura aseguradora más visible para la población.
Tecnología e IA: Del servicio al rediseño operativo
La industria también enfrenta presiones por costos, regulación y la creciente inflación médica. Para Aguilar, esto abre espacio a una transformación profunda basada en:
- Automatización de procesos, reduciendo operaciones manuales aún predominantes.
- Uso de inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos, detectar patrones de riesgo y mejorar decisiones operativas.
- Atención al cliente digitalizada, que en mercados más avanzados permite incluso estimaciones automáticas de daños vehiculares a partir de imágenes enviadas por el usuario.
Estas innovaciones reducen tiempos, costos y fricciones, lo que podría convertirse en un diferenciador clave ante un consumidor cada vez más exigente.
Nuevos jugadores y un apetito internacional creciente
En América Latina se observa la llegada —o fortalecimiento— de aseguradoras europeas que buscan mercados con mayor potencial de crecimiento. A la par, un ecosistema creciente de insurtechs se integra con compañías tradicionales mediante alianzas que amplían capacidades, canales y modelos de servicio.
El papel de los bancos es especialmente relevante en Brasil y México, donde funcionan como distribuidores potentes y como impulsores de productos distintos a los del canal tradicional de agentes.
Salud: El segmento con mayor oportunidad
La inflación médica, común en toda la región y con ritmos de doble dígito, obliga a las aseguradoras a replantear estrategias. Las compañías están:
- Cerrando alianzas con hospitales y clínicas para controlar costos.
- Estableciendo protocolos operativos y opciones de acceso más eficientes.
- Explorando modelos de prevención y bienestar que reduzcan gastos futuros.
- En algunos casos, incluso adquiriendo redes médicas para ganar control sobre la cadena del servicio.
A medida que los sistemas públicos pierden capacidad para cubrir la demanda, el mercado de salud privada se perfila como uno de los grandes motores de expansión en la región.
CON INFORMACIÓN DE DELOITTE



