La batalla por los activos de Warner Bros. Discovery (WBD) sigue dando vueltas inesperadas que tendrán impacto más allá del entretenimiento: la histórica transacción entre Netflix y WBD podría dejar al legendario canal de noticias CNN fuera de ese acuerdo, y ya hay conversaciones avanzadas para buscarle un nuevo comprador.
Según reportes del Financial Times, al inversor neoyorquino Soo Kim, fundador del hedge fund Standard General, se le ha planteado la posibilidad de adquirir o invertir en parte o la totalidad de los activos de televisión por cable de WBD, incluido CNN, como parte de una reestructuración más amplia del grupo mediático.
Este movimiento ocurre en paralelo al acuerdo de WBD para vender sus estudios, plataformas de streaming y contenido —incluyendo HBO y Warner Bros— a Netflix en un acuerdo valorado en más de 80 mil millones de dólares. En ese trato, los negocios de televisión tradicional han quedado al margen y se preparan para escindirse, lo que abre la puerta a transacciones independientes sobre ellos.
¿Por qué CNN está en juego?
El núcleo del asunto es que la operación con Netflix no contempla algunos activos tradicionales, particularmente aquellos vinculados a la televisión por cable que no generan los mismos niveles de crecimiento ni rentabilidad que los negocios de streaming. CNN forma parte de ese paquete junto con otros canales clásicos de cable como Discovery Channel o Food Network.
Este tipo de activos, cuyo modelo de negocio se basa en suscripciones lineales y publicidad tradicional, han perdido profundidad de mercado y atractivo frente a las plataformas digitales y de streaming, que concentran audiencias más jóvenes y dinámicas. La aproximación de un comprador externo —en este caso un gestor especializado en activos “distressed” como Soo Kim— sería una señal de que la televisión tradicional continúa su proceso de reconversión, con implicaciones económicas y estratégicas claras.
¿Qué implicaría una venta de CNN?
Una posible adquisición de CNN por parte de un grupo financieramente distinto a los grandes jugadores establecidos —como podría ser Standard General con apoyo de socios de capital privado— marcaría la separación definitiva entre el mundo del streaming y el de la televisión lineal tradicional.
Desde una perspectiva macroeconómica, esto tiene varias aristas relevantes:
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Revalorización de activos fragmentados: la escisión de activos tradicionales permite reajustar valoraciones según segmentos de mercado más específicos, evitando que las pérdidas o baja rentabilidad de uno afecten el conjunto de una transacción mayor.
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Presión competitiva en la televisión lineal: la posible venta de CNN —históricamente un gigante de la información— indica que los canales tradicionales están pagando el costo de una audiencia migrada a plataformas digitales y consumo on-demand.
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Capital alternativo como catalizador: la participación de fondos o hedge funds en estos activos puede inyectar liquidez y cambios operativos, aunque no garantiza una revitalización de un modelo cuya eficacia económica está en cuestión.
En este escenario, la operación de Netflix por WBD no solo redefine el mapa del entretenimiento y del contenido de franquicia global; también deja en evidencia que algunos activos tradicionales deberán encontrar rutas alternativas de valor fuera del esquema de las grandes plataformas de streaming.
Lo que está en juego es más que una venta: es una transición de poder y modelo de negocio en la industria mediática, reflejando cómo el valor económico se desplaza de los viejos formatos a aquellos que lideran la atención del público en la era digital.
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