El movimiento más reciente en la convergencia entre finanzas alternativas y seguros lo protagonizan Oaktree —filial de Brookfield— y Allianz, con un acuerdo que permite a la firma de inversión asumir exposición a riesgos seleccionados de la aseguradora europea. La operación no implica compra de compañías, sino adquisición estructurada de riesgos, un mecanismo que está ganando tracción en el mercado global.
Para Allianz, el acuerdo representa una vía para descargar riesgo, optimizar su balance y liberar capital regulatorio, especialmente bajo los marcos más exigentes de Solvency II. Para Oaktree, abre una entrada estable y de largo plazo a uno de los negocios más atractivos del momento: el de los flujos aseguradores, que combinan baja volatilidad, retornos predecibles y una demanda creciente de reaseguros especializados.
El acercamiento entre grandes aseguradoras y firmas de inversión ha sido visible desde 2022, impulsado por tres factores: (1) la presión regulatoria sobre capital; (2) la necesidad de las aseguradoras de reforzar solvencia en un entorno de riesgos complejos; y (3) el apetito de los fondos alternativos por activos de larga duración, menos correlacionados con los ciclos bursátiles.
Gigantes como Apollo, Blackstone y KKR ya operan modelos similares, adquiriendo carteras de seguros o creando plataformas propias de reaseguro. Oaktree se suma ahora a esta ola, en un momento en que la frontera entre gestores de activos y aseguradoras tradicionales se difumina cada vez más.
Para el sector, este tipo de acuerdos señala una tendencia clara: el capital alternativo está ayudando a redefinir la estructura financiera del negocio asegurador, aportando liquidez y resiliencia en un entorno global de mayores riesgos y mayor competencia.
CON INFORMACIÓN DE FINANCIAL TIMES (UK)



