Cómo Venemergencia rediseñó el sistema de urgencias médicas y ahorra más de $67 millones al año

Durante décadas, el sistema de urgencias médicas en Venezuela ha funcionado bajo una lógica tan extendida como ineficiente: ante cualquier síntoma, el paciente termina en una clínica; frente a una duda, se activan protocolos de alto costo; y si surgen presiones, se hospitaliza. El resultado ha sido un uso excesivo de infraestructura, saturación de centros asistenciales y un impacto financiero creciente para empresas aseguradoras y pacientes.

Frente a ese escenario, la firma Venemergencia desarrolló un modelo alternativo que replantea el primer eslabón de la atención médica, con el respaldo y colaboración del sector asegurador, aunque el motor principal es la eficiencia clínica. No se trata de atender más, sino de decidir mejor desde el primer contacto con el usuario asegurado.

Ese cambio de enfoque ha permitido generar un ahorro anual estimado de más de 67 millones de dólares, al reducir hospitalizaciones innecesarias, optimizar recursos clínicos y mejorar la eficiencia del sistema en su conjunto. Pero, ¿cómo ha sido esto posible?

El problema estructural: cuando todo termina en una clínica

El modelo tradicional de urgencias parte de la premisa de tratar la mayoría de los casos como potenciales emergencias hospitalarias.

Esto deriva en exámenes redundantes, incluso algunos naturalmente costosos: las resonancias magnéticas (que pueden elevar la factura entre mil y mil 500 dólares por caso), así como rayos X, tomografías, ecosonografías, electrocardiogramas y laboratorios rutinarios.

También está el uso intensivo de camas, ocupación de quirófanos evitables y una presión constante sobre el personal médico.

“Muchas urgencias no requieren una clínica, pero el sistema no tiene mecanismos eficientes para discriminar a tiempo”, explicó Andrés Simón González-Silén, CEO de Venemergencia. Esa incapacidad de clasificación temprana no solo eleva costos, sino que deteriora la calidad del servicio para quienes sí necesitan atención crítica.

Este empresario, médico de profesión, indicó que Venemergencia surgió precisamente al identificar el cuello de botella, es decir, la ausencia de un filtro médico oportuno, capaz de evaluar, decidir y actuar antes de que el paciente ingrese al circuito hospitalario tradicional.

En tal sentido, la propuesta fue construir un modelo que integrara criterio médico, logística y eficiencia económica. El objetivo no era sustituir a las clínicas, sino usarlas solo cuando realmente aportan valor clínico.

Urgent Care: el punto de quiebre del modelo

Ese replanteamiento tomó forma en el concepto de Urgent Care, un sistema intermedio entre la atención domiciliaria, la emergencia prehospitalaria y la hospitalización.

En la actualidad, luego de años de funcionamiento, Urgent Care permite evaluar al paciente desde el primer contacto, determinar el nivel real de urgencia, resolver una parte significativa de los casos sin hospitalización y escalar solo cuando es clínicamente necesario.

“Cuando se asigna desde el inicio el nivel de atención adecuado, se evita el uso innecesario de infraestructura hospitalaria de alto costo”, señaló González.

Filosofía médica con impacto económico

El núcleo del modelo de Venemergencia es clínico. Se centra en decisiones médicas más acertadas desde el primer contacto, utilizando criterios racionales para determinar qué estudios y procedimientos son realmente necesarios. Si bien el modelo genera un ahorro significativo, éste es la consecuencia de aplicar ciencia médica de manera eficiente, evitando procedimientos de alto costo cuando no aportan valor, como resonancias magnéticas, tomografías o estudios repetidos.

De hecho, González detalló que los centros Urgent Care están diseñados para operar con un equipamiento clínico esencial, suficiente para evaluar, estabilizar y resolver urgencias reales, pero sin reproducir la infraestructura pesada de una clínica tradicional.

En este sentido, cada espacio cuenta con áreas de triaje, consultorios médicos, observación de corta estancia y equipos básicos de monitoreo, además de capacidad para procedimientos menores. En contraste, no incorporan tecnología de alto costo como resonancias magnéticas, tomógrafos, quirófanos complejos ni hospitalización prolongada.

“Ese diseño intencional —explicó— permite decidir mejor desde el inicio y evitar costos que no aportan valor clínico”, una lógica que, replicada en los 16 centros Urgent Care ya consolidados de un total de 21 previstos, explica buena parte del ahorro anual estimado.

Venemergencia trabaja bajo una lógica de atención correcta, en el momento correcto y al costo correcto, lo que permite prevenir complicaciones, reducir tiempos de atención y optimizar el uso del talento médico. Desde el punto de vista operativo, el impacto se traduce en menos días de cama, menor repetición de exámenes y reducción de eventos adversos derivados de hospitalizaciones innecesarias.

En conjunto, estos factores explican gran parte del ahorro sistémico alcanzado, valorado por aseguradoras y empresas por su contribución a una gestión más eficiente del riesgo médico, aunque el modelo se sustenta principalmente en criterios clínicos y operativos.

67 millones de dólares en ahorro: la lógica detrás de la cifra

El ahorro anual estimado de más de 67 millones de dólares se genera por la combinación de decisiones médicas más eficientes y una menor siniestralidad acumulada. Al reducir hospitalizaciones y procedimientos de alto costo, el sistema disminuye la presión financiera sobre todos los actores involucrados.

Este enfoque ha sido particularmente valorado por aseguradoras y empresas, al permitir una gestión más eficiente del riesgo médico sin comprometer la calidad de la atención.

URGENT CARE SEDE MARACAY EDO. ARAGUA

Así las cosas, González explicó que el despliegue del modelo Urgent Care se realizó en dos fases. En una primera etapa, durante los primeros 24 meses, Venemergencia abrió centros en seis ciudades —Caracas (Bello Campo y La Candelaria), Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo y Lechería— donde se concentraba más del 90% de la población asegurada del país.

Posteriormente, el criterio evolucionó hacia una estrategia de expansión nacional. Actualmente, la red cuenta con 16 salas de urgencias operativas y prevé superar las 20 al cierre del año. Entre las próximas aperturas confirmadas para el primer trimestre se encuentran Maturín, El Tigre, Punto Fijo y La Guaira, mientras que otras regiones como Mérida y los Llanos —Guárico, Barinas y Apure— forman parte del plan de expansión territorial en el mediano plazo.

Este crecimiento responde al objetivo de ofrecer a más venezolanos un sistema de atención médica más económico, oportuno y eficiente, capaz de resolver, diagnosticar y dar de alta a un porcentaje significativo de los pacientes sin necesidad de hospitalización.

 

Alianzas como consecuencia del modelo

Las alianzas estratégicas que ha desarrollado Venemergencia con aseguradoras y empresas no son el punto de partida, sino el resultado natural de un sistema que demuestra eficiencia, control de costos y calidad asistencial.

“El modelo funciona primero en la práctica; luego vienen las alianzas”, resume González. Incluso clínicas que inicialmente se mostraban adversas al concepto de Urgent Care terminaron reconociendo los beneficios del sistema y comenzaron a mirar a los promotores como aliados estratégicos, sentando las bases para futuras colaboraciones.

Más allá de los resultados financieros, Venemergencia plantea una pregunta de fondo: ¿qué pasaría si este enfoque se aplicara de manera más amplia dentro del sistema de salud venezolano?

Decidir mejor: la clave de eficiencia y seguridad

La experiencia sugiere que una atención médica basada en decisiones tempranas y uso racional de recursos no solo es clínicamente más segura, sino económicamente sostenible. En un contexto de recursos limitados, la eficiencia deja de ser una opción y se convierte en una necesidad.

Atención médica basada en decisiones tempranas y uso racional de recursos

El desafío, concluyó González, no está en atender más casos, sino en tomar mejores decisiones desde el inicio. Una premisa simple que, aplicada con rigor, puede transformar tanto la atención médica como su impacto económico.

Un sistema como Urgent Care demuestra que decidir mejor desde el primer contacto no solo protege recursos y mejora la eficiencia del sistema, sino que garantiza que la atención llegue a quienes realmente la necesitan, en el momento justo y al costo correcto.

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