El número de pasajeros aéreos en la Unión Europea (UE) registró un crecimiento destacado en 2024, alcanzando los mil 100 millones de viajeros, un aumento del 8,3% frente a 2023 y por encima de los niveles prepandemia de 2019, según datos de Eurostat citados por EFE.
Este hito es simbólico: por primera vez desde 2019 el tránsito de pasajeros en los principales aeropuertos europeos supera los volúmenes previos a la COVID‑19, con centros como París‑Charles de Gaulle, Ámsterdam‑Schiphol y Madrid‑Barajas consolidando cifras por encima de las de hace seis años. Un reciente informe de Airports Council International Europe confirma que en 2024 se movilizaron 2,5 mil millones de pasajeros en toda Europa, un 7,4% más que en 2023 y 1,8% por encima de 2019.
La recuperación del tráfico aéreo europeo es una señal potente de la recuperación sostenida del turismo global y de los viajes de negocios, y tiene efectos colaterales que pueden sentirse más allá del viejo continente.
¿Qué significa esto para América Latina?
Aunque los datos de EFE se centran en la UE, el aumento del tráfico europeo no ocurre de forma aislada. Según datos regionales de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el tráfico aéreo global aumentó de manera significativa en 2024, con Europa liderando el crecimiento entre regiones, pero con América Latina mostrando avances incluso mayores en términos relativos: el tráfico de pasajeros de aerolíneas latinoamericanas creció 14,4% en 2024, con la tasa de ocupación más alta entre las regiones a nivel global.
En la práctica, esto quiere decir que cuando Europa recupera y supera sus niveles de 2019, se genera una mayor demanda por rutas intercontinentales. Para América Latina —con hubs como Bogotá, Ciudad de México o São Paulo moviendo grandes volúmenes de tráfico— esto se traduce en más vuelos, mayor conectividad y mejores conexiones. Por ejemplo, Bogotá‑El Dorado superó a importantes aeropuertos regionales y se posicionó como uno de los puertos más transitados del continente, reflejando ese impulso global al tráfico aéreo.
Turismo global en movimiento
El dinamismo europeo también alimenta el turismo transatlántico: según datos de Turespaña, España superó los 100 millones de pasajeros internacionales en 2024, con América representando cerca del 9% del flujo internacional a ese país.
Esto muestra que Europa y América Latina están más conectados que nunca, y que la recuperación del viejo continente puede estimular el turismo hacia destinos latinos, tanto para viajeros europeos como para estadounidenses que transitan por nodos europeos antes de cruzar el Atlántico.
Una recuperación con matices
A pesar de este avance generalizado, no todos los aeropuertos europeos han recuperado los niveles prepandemia al mismo ritmo: mientras que gigantes como Londres‑Heathrow, Estambul y Madrid han superado o igualado 2019, casi la mitad de los aeropuertos todavía se mantiene por debajo de esos volúmenes debido a cambios estructurales en la aviación y efectos geopolíticos.
Lo que viene para el turismo
Con la llegada de 2026, las proyecciones de IATA prevén que la demanda mundial de tráfico aéreo continúe ascendiendo, impulsada por la recuperación de viajes internacionales y el apetito del turismo global por destinos remotos y experiencias culturales.
Para América Latina, esto abre ventanas de oportunidad en dos frentes:
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Más conectividad y oferta de rutas directas desde Europa, incentivando flujos turísticos bilaterales.
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Mayor competencia entre aerolíneas y operadores, lo que puede traducirse en mejores precios y servicios para el viajero latinoamericano.
CON DATOS DE EFE, IATA Y AGENCIAS E INSTITUCIONES EUROPEAS Y LATINOAMERICANAS



