Intel probó este año equipos de fabricación de chips provenientes de ACM Research, una compañía con sede en California pero con fuertes vínculos con China, cuyas unidades en Shanghái y Corea del Sur fueron sancionadas por Washington en 2023 por presunto apoyo al desarrollo tecnológico militar chino. Las pruebas, según dos fuentes con conocimiento directo, se realizaron para evaluar su posible incorporación en el proceso avanzado Intel 14A, previsto para 2027.
Reuters no encontró evidencia de que Intel haya violado regulaciones estadounidenses ni confirmó si las herramientas se integrarán finalmente en su producción. ACM negó representar un riesgo para la seguridad nacional, señaló que sus operaciones en EEUU están aisladas de las unidades sancionadas y afirmó que clientes estadounidenses reciben soporte directo de personal local. La empresa también confirmó haber enviado tres equipos a un fabricante estadounidense de semiconductores, actualmente en fase de pruebas.
Sin embargo, el simple hecho de que Intel —compañía parcialmente financiada por el gobierno de EEUU— esté evaluando equipos de un proveedor con conexiones sancionadas ha generado preocupación entre legisladores y especialistas en seguridad nacional. Temen filtración tecnológica hacia China, dependencia de proveedores vinculados a Pekín e incluso riesgos de sabotaje remoto en la cadena de producción estadounidense.
Chris McGuire, exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional, calificó las pruebas como evidencia de “lagunas graves” en la política de protección tecnológica, y argumentó que EEUU no debería permitir la penetración de herramientas chinas en su infraestructura crítica.
El debate surge en un momento paradójico: mientras China impone controles a la exportación de minerales estratégicos, Washington suaviza algunas restricciones, como la autorización reciente a Nvidia para vender ciertos chips avanzados en China. Aun así, en el Congreso volvió a introducirse una propuesta de ley que prohibiría a los fabricantes que reciben subsidios estadounidenses usar equipos chinos en sus expansiones productivas.
Una empresa pequeña con profundidad china
Aunque ACM Research está formalmente basada en California, la mayor parte de su I+D, ingeniería y manufactura ocurre en Shanghái, donde opera desde 2006. Su fundador y director ejecutivo, David Wang, posee más del 57% de las acciones con voto y, según registros en chino, es ciudadano estadounidense con residencia permanente en China.
La empresa mantiene vínculos comerciales con compañías chinas sancionadas, incluyendo YMTC, CXMT y SMIC, esta última responsable del 14% de sus ventas. A nivel global, ACM es un actor menor —puesto 24 en equipos de semiconductores—, pero sus herramientas compiten por precio: son entre 20% y 30% más baratas que las de gigantes como Applied Materials y Lam.
Expansión en EEUU y acercamiento a Intel
ACM abrió en 2023 una instalación en Hillsboro, Oregón, a una milla del centro de I+D de Intel. Un informe del fondo Kerrisdale Capital afirma que la expansión está diseñada para fortalecer la relación con Intel, que habría calificado equipos de la empresa en 2023 y recibido más herramientas en 2024. ACM también estaría ampliando laboratorios locales para permitir que Intel procese obleas directamente en sus sistemas dentro de EE. UU.
Intel no comentó sobre estas afirmaciones, mientras ACM insiste en que no es un proveedor clave para ningún gran fabricante estadounidense.
El trasfondo: autonomía china y tensiones estratégicas
China lleva años intentando construir una industria nacional de semiconductores competitiva, impulsando a sus fabricantes locales incluso antes de las restricciones estadounidenses. Legisladores en Washington ven con preocupación que estas firmas —incluida ACM— estén ganando participación global, y advierten que cualquier penetración de estos equipos en la infraestructura estadounidense podría tener implicaciones profundas para la seguridad tecnológica del país.
FUENTE: REUTERS



