En medio de la transformación que atraviesa el sector asegurador venezolano, uno de los movimientos menos visibles —pero más determinantes— es el reposicionamiento del intermediario como pieza estratégica del negocio. Así lo sostiene Orlando José Sarti Martínez, director comercial regional de La Mundial de Seguros, al referirse a la necesidad de reconstruir la cadena de valor desde su base profesional.
Durante años, explica, la intermediación quedó relegada a un rol meramente comercial, sin acompañamiento técnico ni actualización constante. El resultado fue una brecha generacional y una pérdida progresiva de capacidades en un mercado que, paradójicamente, se volvió más complejo.

Profesionalizar para sostener el sistema
Desde la visión de Sarti Martínez, la reactivación del sector no puede darse sin formación continua, especialmente en productos que exigen una lectura más financiera que tradicional, como la póliza de crédito. “No se trata solo de vender, sino de entender el riesgo, el contexto económico y la dinámica del cliente”, apunta.
Bajo esa premisa, La Mundial ha impulsado programas de capacitación, talleres regionales y diplomados orientados a actualizar conocimientos, fortalecer criterios técnicos y preparar a una nueva generación de profesionales del seguro.
El valor de estar en la calle
Uno de los elementos diferenciadores del enfoque, según el directivo, ha sido la presencia directa en las regiones. Llevar talleres a ciudades históricamente desatendidas permitió reconectar con una fuerza de ventas que había quedado aislada del ecosistema asegurador formal.
Esta cercanía no solo fortalece la relación con los intermediarios, sino que aporta información clave para adaptar productos a realidades locales, desde zonas industriales hasta regiones con economías emergentes.
Alianzas que generan confianza
Sarti Martínez subraya que el nuevo ciclo del seguro también pasa por construir alianzas estratégicas sólidas, especialmente en ramos sensibles como salud. La integración de proveedores especializados, con capacidad operativa y enfoque en servicio, se traduce en una mejor experiencia para el asegurado y en mayor credibilidad para la marca.

“La confianza no se decreta; se construye con socios que respondan”, resume. En ese sentido, las alianzas permiten ampliar coberturas, mejorar tiempos de respuesta y ofrecer soluciones más completas sin inflar costos.
Un seguro adaptativo, no estático
La lectura de fondo es clara: el modelo tradicional, rígido y uniforme, ya no funciona en una economía heterogénea. El seguro, afirma Sarti Martínez, debe ser adaptativo, capaz de ajustarse a distintos ecosistemas productivos y niveles de riesgo.

Esto implica educar al empresario, evitar el infraseguro y acompañar más allá de la venta. Un enfoque que exige mayor preparación técnica, pero que fortalece la sostenibilidad del sistema.
Mirar el futuro desde la base
Más que una estrategia coyuntural, el énfasis en formación, alianzas y presencia regional apunta a reconstruir el sector desde sus cimientos. Para Sarti Martínez, el crecimiento del mercado asegurador venezolano dependerá menos de grandes campañas y más de profesionales bien formados, productos coherentes y relaciones de largo plazo.

En un entorno que aún se reconfigura, el intermediario vuelve a ocupar el lugar que nunca debió perder: el de puente confiable entre el riesgo y la protección.



