Lo que comenzó como una iniciativa de dos estudiantes de medicina en el Hospital José María Vargas de Caracas, hace 22 años, se convirtió en una de las operaciones de tecnología y salud más ambiciosas de la región: Asistensi.
Esta plataforma, incubada bajo el ala de Venemergencia, logró un hito poco común para emprendimientos locales: validar un modelo de negocio venezolano en mercados globales y atraer 24 millones de dólares en capital internacional, provenientes de fondos en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
Una idea con sello local y visión global
Bajo el liderazgo de Andrés Simón González-Silén, Asistensi surgió para resolver una paradoja social: el migrante que trabaja fuera de su país para enviar dinero, pero que se siente desprotegido cuando su familia enfrenta una urgencia médica.
“Vimos la necesidad de muchos migrantes venezolanos que, estando fuera del país, tenían presente que sus familiares en Venezuela requerían atención médica”, explica González-Silén.
Citando datos del Banco Mundial, el CEO destaca que hasta el 18 % de los migrantes regresan a sus países de origen por problemas médicos familiares que no pudieron costear. Asistensi nació para ser ese puente, ofreciendo la “atención correcta, al costo correcto”.
La innovación no residió únicamente en la telemedicina, sino en su arquitectura como insurtech (tecnología aplicada a seguros). El concepto resultó tan sólido que convenció no solo a los usuarios, sino también a los inversores internacionales, quienes inyectaron capital para escalar una solución diseñada originalmente en Caracas.
Internacionalización: de Venezuela a Filipinas
A diferencia de otros servicios locales, Asistensi logró exportar eficiencia médica. Su modelo se adaptó con éxito en República Dominicana, México y Filipinas, demostrando que la inventiva venezolana puede resolver problemas globales.
No se trataba únicamente de atender venezolanos. Una plataforma tecnológica flexible, que combinaba evaluación remota, logística de última milla (medicamentos y laboratorios a domicilio) y una red de urgencias, permitió que un filipino trabajando en Dubái cuidara a su familia en Manila, o que un dominicano en Manhattan asegurara a sus padres en Santo Domingo.
“Llevar un modelo nacido en Venezuela hasta Filipinas es un ejemplo de que la innovación no entiende de fronteras”, afirma González-Silén.
Impacto y validación internacional
La consolidación de Asistensi se materializó a través del mercado de capitales. Al levantar 24 millones de dólares, la empresa validó que su modelo logístico y clínico no solo salvaba vidas, sino que era financieramente atractivo.
Durante la pandemia de COVID-19, la plataforma reforzó su valor social con Asistensi SOS, un servicio gratuito que atendió a más de 15 mil usuarios en sus primeros meses, evitando la saturación de centros de salud.
En 2023, ante cambios en el entorno financiero global, Asistensi realizó un pivote estratégico: vendió sus operaciones internacionales a compradores locales y su operación en Venezuela a Mercantil Seguros.
El éxito de Asistensi en captar interés y capital radica en su origen. Nacida en un entorno de crisis e incertidumbre, la empresa diseñó un sistema ultra-eficiente que prioriza la atención adecuada al costo correcto.
Hoy, la trayectoria de Asistensi es un caso de estudio sobre el potencial de Venezuela como hub de innovación social y tecnológica, demostrando que la inventiva local puede generar confianza en los mercados de capitales más exigentes y transformar un problema local en una solución para millones de personas en múltiples continentes.



