Sanitas, la salud y las incongruencias recurrentes

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Por: Carlos Moreno G.

No deja de sorprender las ya abundantes incongruencias presentes en los medios, redes sociales y conversaciones de día a día entre profesionales de la medicina, pacientes, usuarios y ciudadanos en general al referirse a la problemática por la que atraviesa la empresa de medicina prepagada Sanitas Venezuela, C.A., algunas empresas aseguradoras y otras que, si no la padecen hoy, no tardarán en sufrirla.

Y no deja de sorprender como El Estímulo, más por la generalmente favorable opinión que hasta ahora se tiene sobre ese medio digital, haya publicado el escrito “Problemas financieros de Sanitas ponen a correr a los pacientes”                                (http://elestimulo.com/elinteres/problemas-financieros-de-sanitas-ponen-a-correr-a-los-pacientes/), manifestando las consecuencias de la situación financiera por la que atraviesa la empresa, pero sin hacer referencia alguna a las causas que originan tal situación. Concretando, el artículo se limita a manifestar el incumplimiento de Sanitas frente a sus usuarios y proveedores como consecuencia de sus “problemas financieros”, responsabilidad esta que la empresa nunca ha negado y que muy bien pudiese ser consecuencia de una causa de “fuerza mayor”, como se evidenciará más adelante, que si bien pudiese no eximir a la empresa de cumplir con sus compromisos, justificaría la imposibilidad de hacerlo en los plazos considerados como normales, tal como ocurría en el pasado, no tan lejano, cuando no existían las causas de fondo que la afectan hoy.

Lo sorprendente es que El Estímulo publique un escrito poniendo de manifiesto faltas de cumplimiento de la empresa y una evidente desmejora en su servicio, mientras que el mismo medio publicó con anterioridad “Claves para entender la crisis que atraviesa la medicina prepagada” (http://elestimulo.com/elinteres/claves-para-entender-la-crisis-que-atraviesa-la-medicina-prepagada/), en el que pone de manifiesto los muchos inconvenientes de índole financiera que afecta el servicio y solvencia de la empresa, responsabilizando de tal situación a la Superintendencia de la Actividad Aseguradora y abriendo el artículo con la frase, por demás contundente, “El sector de la medicina prepagada no tiene vías de escape”…, Esta dual actitud, presente en El Estímulo, provoca la sensación de que existen distintos “intereses” que subyacen a cada publicación, lo cual resta credibilidad y genera cierta confusión sobre la problemática por la que atraviesa el sector asegurador en general y Sanitas Venezuela en particular…

A continuación algunas observaciones al artículo de El Estímulo objeto de este escrito:

  1. La sede de Sanitas Venezuela no está en Santa Paula (Caracas) como se afirma en el artículo. Su sede está en la urbanización Las Mercedes (Caracas).
  2. Lo contemplado en el párrafo “Sanitas Venezuela, que hasta mediados de 2016 tenía alianzas con ocho clínicas, ha reducido sus servicios solo a su sede en Santa Paula (Caracas), pues cada vez son más los médicos que renuncian a la empresa de medicina prepagada por falta de pagos” no es correcto ya que, además de lo expuesto en el anterior numeral 2, el hecho de que médicos dejen de estar afiliados a la empresa de medicina prepagada es independiente de la afiliación de las clínicas. Hoy, como ejemplo, hay médicos afiliados a Sanitas cuyos consultorios están en clínicas no afiliadas.
  3. Sobre el incremento de tarifa en mayo de 2016 es oportuno comentar lo siguiente:

La tarifa aprobada a partir de mayo de 2016 fue solicitada, para su aprobación, a la Superintendencia en el mes de septiembre de 2015, para ser aplicada entre el 1 de enero de 2016 y el 30 de junio del mismo año, cosa esta que fue informada a la Superintendencia en la misma comunicación en la que se solicitó la aprobación.

Es importante entender que el intervalo de tiempo para el cual va a estar vigente una tarifa es de primordial importancia en una economía como la venezolana, en la que la inflación es anormalmente elevada y los precios y costos se incrementan a gran velocidad, haciendo necesario y conveniente, tanto para la empresa como para los usuarios, que las tarifas se actualicen con una frecuencia mayor que la anual ya que, de esa manera, las tarifas se van a ajustar con más precisión a los continuos incrementos en los costos médico-hospitalarios. Pues bien, debido al lapso de tiempo transcurrido entre la recepción, por parte de la Superintendencia, de la solicitud de aprobación de la tarifa y la fecha en que la misma fue aprobada,  la tarifa dejó de ser técnicamente suficiente debido, de nuevo, a los altos y continuos incrementos en los índices inflacionarios y, en consecuencia, su aplicación contribuyó a crear una situación de insolvencia en la empresa, ante la imposibilidad de cobrar cuotas suficientes que alcanzasen para cubrir los eventuales gastos de orden médico-hospitalarios, así como aquellos correspondientes a la operación de la empresa (materiales y suministros de oficina, nómina, etc.).

Además de lo contemplado en el párrafo anterior, a los pocos meses de haber  sido aprobada la tarifa, la Superintendencia optó por modificar la aprobación en cuanto a los usuarios de la tercera edad y envió comunicación a la empresa solicitando que usara la tarifa del 1 de enero de 2015 para aquellos usuarios de 64 o más años de edad, siendo esa la tarifa vigente hoy en día la cual, reiteramos, dada la elevada inflación presente en nuestra economía, no deja margen alguno para cubrir los compromisos adquiridos con los usuarios, ni los gastos propios de la administración de la empresa sino que, por el contrario, genera dificultades para la operación de la compañía. Es importante entender que el riesgo asumido por la cobertura de personas de tercera edad es mucho mayor que aquel correspondiente a usuarios menores de 64 años de edad, razón por la cual las compañías aseguradoras del país no aseguran a los mayores, siendo Sanitas la única empresa que tradicionalmente los ha cubierto.

Dado el nivel inflacionario que afecta a la economía nacional y concretamente a los costos médico-hospitalarios, es evidente que unas tarifas construidas como contraprestación a coberturas ocurridas a partir del 1 de enero de 2015 (tercera edad) y 1 de enero 2016 (menores de 64 años) son totalmente insuficientes, en virtud de que el incremento en el índice de precios entre cualquiera de esas dos fechas y el presente supera con creces el 800% y la empresa se ha visto imposibilitada de ajustar sus tarifas a fin de adaptarse a la cada vez nueva situación económica del país.

Tanto la documentación emanada de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora como las varias solicitudes de aprobación de tarifas enviadas por Sanitas al organismo contralor, así como los documentos contentivos de los cálculos de las varias tarifas sometidas a aprobación, que respaldan lo aquí expuesto, están en poder de Sanitas Venezuela por lo que, ante cualquier duda o planteamiento relativo al justo desempeño que la empresa ha mantenido para con sus usuarios, Sanitas está en plena disposición de aclarar con el fin de evitar opiniones carentes de fundamento y, como tales, emitidas con cierto nivel de irresponsabilidad.

Sobre las declaraciones del presidente de la Asociación Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco), Roberto León Parilli, aparecidas también en el artículo de El Estímulo, en las que informa que “la alianza ha recibido muchas denuncias desde mediados de 2016 por la calidad del servicio que presta Sanitas Venezuela”  y que “aunque la empresa denuncie que tiene problemas financieros no es aceptable que el usuario termine pagando las consecuencias de ello”, sería conveniente que el Sr. Parilli, primero, se informara de como influye la inflación de los costos médico-hospitalarios en la determinación de las tarifas de cuotas (primas) y, segundo que, tanto él, como los usuarios a quienes asesora, acudan a la Superintendencia de la Actividad Aseguradora a fin de solicitar información sobre las razones por las que el organismo no aprueba nuevas tarifas a Sanitas Venezuela que le permitan cumplir a cabalidad, y en plazos razonables, con el compromiso con sus usuarios y proveedores. Además, sería conveniente contribuyese a fin de instar al gobierno nacional que adopte políticas económicas dirigidas a controlar la enorme inflación que, además de ser una de las más elevadas a nivel mundial, representan un flagelo de grandes proporciones, no solo para la actividad aseguradora, sino para cualquier actividad de la economía nacional.

Es obvio que los convenios o contratos suscritos entre los usuarios y proveedores con Sanitas Venezuela obligan a las partes, vale decir, usuarios, proveedores y Sanitas Venezuela a cumplir con sus compromisos, pero también es cierto que el organismo contralor, por su carácter de rector de la actividad debe velar porque las condiciones de los contratos, aprobadas por el mismo organismo, se cumplan a cabalidad, cosa que en relación a Sanitas parece no ser así, puesto que no cuentan con las tarifas requeridas para que la empresa pueda cumplir con sus compromisos y a pesar de que las mismas cumplen con los requisitos técnicos requeridos para su aprobación.

  • *carmogar44@gmail.com
  • Actuario USA Universidad de Texas – Austin
  • Lic. En ciencias actuariales y Financieras – España
  • MBA IESA Caracas – Venezuela

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