Crisis en el sector Seguros

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Por: Carlos Moreno G.                                                                                   @Carmogar

Leí con interés el artículo “Claves para entender la crisis que atraviesa la medicina prepagada”, aparecido en El Estímulo (http://elestimulo.com/elinteres/claves-para-entender-la-crisis-que-atraviesa-la-medicina-prepagada/) el 26 de septiembre p/pasado. Con interés, porque toca de lleno en el corazón de la problemática por la que atraviesa el sector Seguros de nuestro país, más concretamente referido en el citado artículo a la medicina prepagada, y porque mi actividad profesional se ha desarrollado, desde hace varios años, en ese sector de la economía nacional.

El artículo, con claridad y sencillez, expone exactamente cuál es la causa de la crisis en la salud, esto es la gran inflación que castiga día tras día a la economía venezolana y que origina que las primas, el precio que deben pagar los asegurados por obtener la cobertura de los riesgos a que están expuestos, en este caso los costos médico-hospitalarios que alguien debe asumir como consecuencia de tratamientos médicos, intervenciones quirúrgicas e, inclusive, prevención de consecuencias no deseadas de esos eventos, deben incrementarse con una periodicidad nunca antes vista, como consecuencia de aumentos, también jamás vistos, de esos costos imprescindibles para mantener, o tratar de hacerlo, un buen estado de salud.

2hospitalizacionIgualmente, el artículo señala sobre quien recae la responsabilidad de que las empresas, tanto de seguros como de medicina prepagada, estén impedidas de tomar acciones que puedan, en alguna medida, garantizar la oferta y viabilidad permanentes de coberturas que beneficien a la colectividad, o a parte de ella, ya que el cada vez más elevado costo del seguro, originado en forma directa por la elevadísima inflación que sufren los tratamientos y procedimientos médico-hospitalarios, hace cada día más difícil obtener la protección que brinde la tranquilidad, tanto financiera como mental, que el seguro debe proporcionar a las personas, esto ante la ausencia de un sistema de seguridad social medianamente adecuado.

Me refiero a la Superintendencia de la Actividad Aseguradora, organismo contralor que debería velar por el buen funcionamiento del sector, protegiendo tanto a los asegurados como a las empresas que asumen sus riesgos ya que la solvencia, calidad de servicio y buen funcionamiento de los segundos garantizan la adecuada protección para los primeros. Así es en otros países en los que el Seguro goza de un nivel alto de desarrollo y donde, así es estipulado en la legislación sobre la materia, el simple hecho de que una empresa muestre evidencia de estar operando con tarifas insuficientes, constituye sobrada razón para que el respectivo organismo contralor tome cartas en el asunto y obligue a la entidad a que actualice sus tarifas, todo en aras de mantener un nivel adecuado de solvencia, siendo este el parámetro de mayor importancia, en todo el mundo, para calificar la calidad de un ente asegurador.

La negativa, por parte de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora, expresada, bien sea por manifestación explicita o por el llamado “silencio administrativo”,  de aprobar tarifas actualizadas que contemplen el efecto que la inflación tiene sobre el monto de los siniestros que las empresas van a tener que cancelar, siendo en el caso de los contratos de salud los costos de tratamientos y procedimientos médico-hospitalarios, obliga a las compañías aseguradoras y de medicina prepagada a cobrar primas insuficientes, esto es cantidades que no alcanzan a cubrir los desembolsos que las empresas deben hacer para el pago de siniestros y gastos propios de la actividad que desempeñan con lo cual, además de compeler a las empresas a incumplir disposiciones de la Ley de la Actividad Aseguradora, ubican al propio organismo como violador de la normativa legal, tanto en lo que se refiere a tarifas de primas como a reservas técnicas ya que es él quien debe velar porque la normativa se cumpla…

Evidentemente, esta actitud por parte de la Superintendencia compagina, con claridad meridiana, con la política de control del precios con que el gobierno nacional ha pretendido contrarrestar el efecto inflacionario que afecta a la ciudadanía, siendo el resultado exactamente el contrario, esto es, un incremento inflacionario que no se detiene y una inflación represada que, más temprano que tarde, obliga a incrementos desproporcionados para ajustarse a la realidad económica, caracterizada por un alto nivel de escasez y precios inalcanzables para una cada vez mayor parte de la población, efectos estos que, es universalmente conocido, solo se resuelven promoviendo e incrementando la producción de bienes y servicios.

Exactamente lo mismo ocurrirá con el sector Seguros ya que al impedir que las entidades aseguradoras cobren por sus “productos” (coberturas) la suma necesaria para cubrir sus “costos” (siniestros, gastos, etc.), muchas tenderán a desaparecer del mercado por haber caído en situación de insolvencia y otras trataran de permanecer, mientras puedan, reduciendo sus gastos de los que, por cierto, un componente fundamental es la nómina, vale decir los sueldos y salarios de sus trabajadores, con la consecuente reducción en su plantilla y el también consecuente empeoramiento en su servicio lo cual hará que tarde o temprano, de seguir las cosas como van, todas las entidades aseguradoras desaparecerán, quedando así pendiente la respuesta a una legitima duda: ¿Será esa la intención?… De serla, el hecho estaría revestido de una gran dosis de irresponsabilidad y, ¿por qué no?, una aparente ración de cobardía al no poner sobre la mesa tal determinación para lo cual, no lo negamos, pudiesen existir razones válidas, las ignoro, sobre las que el ciudadano tendría pleno derecho a conocer.

que-es-el-salario-liquidoSi, por el contrario, esa no fuese la intención, lo único que se estaría logrando, además del deterioro de las aseguradoras y empresas de medicina prepagada, es perjudicar considerablemente a la ciudadanía, la cual se vería impedida, en un corto plazo, de contar con una protección adecuada, y posteriormente carecería de ella, todo, reitero una vez más, ante la ausencia, evidente por demás, de un sistema adecuado de seguridad social el cual, por su cualidad, es el organismo que debería hacerse cargo de los requerimientos básicos de salud, muy especialmente en aquel estrato de la población que, por razones de edad o impedimento físico o mental, se ve imposibilitado para costear coberturas privadas.

La respuesta a la duda planteada evidentemente solo puede ser dada por la Superintendencia de la Actividad Aseguradora… Sobre esto último, es paradójico el hecho de que la Superintendencia, y el gobierno en general, manifiesten un interés especial en la protección de esos ciudadanos, personas de edad avanzada y ciudadanos con cierto grado de invalidez, cuando el llamado “seguro solidario”, impuesto hace ya más de cuatro años por la Superintendencia a las aseguradoras, con el fin de cubrir a personas que difícilmente pueden tener acceso a los seguros privados, mantiene, desde su implementación en 2012, una suma asegurada máxima de Bs. 30.000 para la cobertura de salud, suma esta que en la mayoría de los casos hoy solo alcanza para cubrir tres consultas médicas y a pesar de que la inflación que se ha producido entre 2012 y 2016 supera, con creces, el 800%.

En última instancia, el factor causante de la “crisis” objeto del artículo a que hice referencia al comienzo y de lo aquí expuesto es la monstruosa INFLACION reinante en nuestro país, de la cual, ni las empresas de medicina prepagada, ni las aseguradoras, son responsables, por lo que no me queda más que concluir que tal responsabilidad debe corresponderle a otros actores de la vida nacional, quienes responsablemente deben adoptar las medidas conducentes a combatir tan desastroso flagelo, cosa esta de la cual, hasta el momento, no se muestra la más mínima evidencia…

  • *carmogar44@gmail.com
  • Actuario USA Universidad de Texas – Austin
  • Lic. En ciencias actuariales y Financieras – España
  • MBA IESA Caracas – Venezuela

4 COMENTARIOS

  1. La actividad aseguradora en Venezuela al igual que la actividad bancaria están en riesgo sistémico, pero por lo que se ve, el sector bancario si ha podido hacer más peso y tener más influencia en el Gobierno para éste tome algunas medidas como el aumento de los servicios financieros de la banca para palíar en alguna medida, la pérdida que por motivos operativos posee ese sector. En cambio, las empresas que conforman la actividad aseguradora parecíeran no hacer nada para que la SUDASEG tome en cuenta la precaria situación en que se encuentran esas empresas.

    En todo caso, la llamada “monstruosa INFLACION reinante en nuestro país” como claramente la identifica el compañero Carlos Moreno, no va a terminar ni el corto ni en el mediano plazo, así que (espero no ser pájaro de mal agüero) quizás seremos testigos de quiebras de empresas, fusiones y una reducción del sistema asegurador Venezolano, con lo cual posiblemente se perjudique la oferta de servicios para los ciudadanos de nuestro país y por supuesto también a los Corredores de Seguros quienes al final también verán aún más mermados sus ingresos.

    Felicitaciones a Carlos por tan interesante artículo.

  2. Estoy de acuerdo 100% con el artículo de Carlos Moreno, el cual suscribo en todas sus partes, pero si se siguen aumentando las pólizas, haciendo cambios en las primas y todos los valores en favor de mejorar la reciprosidad de los ingresos en función de los costos, nosotros como corredores ya no tendremos clientes que puedan cancelar el costo de las pólizas. Tengo 4 meses consecutivos perdiendo clientes que ya no pueden pagar las pólizas, y de paso tengo 6 meses sin lograr nuevos clientes, lo cual hace que mi perspectivas a futuro en este país sean cada vez más oscuras y sin ningún tipo de esperanzas.

    ¿Cuánto cuesta asegurar el vehículo, el hogar y la salud para una familia de 4 personas, dos adultos y dos niños? Señores es hora de pensar en cómo atacar la crisis y debe ser bajo el consenso de todos los sectores incluyendo la SUDASEG, pues desde hace rato estamos cayendo en un precipicio al cual no se le avizora el fondo.

  3. De acuerdo con C. Moreno. Paradójicamente, al no existir un Sistema de Seguridad Social adecuado que atienda la población, sólo la actividad aseguradora privada estaría en condiciones de suplir en parte esta necesidad de protección, sin embargo la incapacidad de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora (SAA) de seguir el compás que marca la economía, como indica el artículo, “promoviendo e incrementado la producción de bienes y servicios” , condena a desaparecer las aseguradoras privadas que aún están en pie, al no permitir los ajustes económicamente necesarios. No es atinado conducir un ente técnico como la SAA con decisiones no técnicas. La modernidad ha entendido que la inflación es el síntoma de una economía enferma, no es la enfermedad en sí, es como confundir la fiebre con la dolencia que la provoca en el organismo.

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