Cavecose impulsa la profesionalización del sector asegurador

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Guido Peña, 2do. vicepresidente de la Cámara Venezolana de Empresas de Corretaje de Seguros

Guido Peña, primer vicepresidente de la institución, asegura que la formación de técnicos garantiza mayor protección a los asegurados, quienes también deben ser concientizados.

Johanna Bozo

Incrementar la presencia de la Cámara Venezolana de Empresas de Corretaje de Seguros ante sus asociados y crear conciencia sobre la importancia de la responsabilidad y la educación en el sector asegurador es el reto que Guido Peña, primer vicepresidente de la institución, ha asumido como propio dentro de Cavecose, pues considera que es el punto de partida en esta materia.

“Me tomo muy a pecho la parte de educación, el área técnica y los comités. Creo que de ahí se parte, esa es la base para todo en este sector y es un elemento que prácticamente se ha dejado de lado. Nuestra postura es seguir insistiendo en este punto, llamar la atención de los asegurados, la Cámara de Aseguradores y la Superintendencia de la Actividad Aseguradora para que cada cual asuma su responsabilidad ante la materia”, afirma.

Guido Peña es un gran conocedor del mundo de los seguros, con 42 años de experiencia en este ramo. Hoy día asegura que una de las fallas principales en el sector es la falta de conocimiento tanto por parte de las empresas como de los asegurados, que se suma a una “manía” de crear productos “por hacerlo”.

Según afirma actualmente solo 3% de los propietarios tienen aseguradas sus viviendas y ninguna compañía hace nada al respecto, cosa que le llama fuertemente la atención en vista del riesgo al que están expuestas las personas y sus patrimonios sin siquiera saberlo.

Aunado a esto, comenta que algunas empresas le están “sacando el cuerpo” a ciertos siniestros cuando las pólizas no son para eso, sino que por el contrario deben ser lo más amplias posibles incluyendo todo lo necesario para cubrir las necesidades del cliente.

“No pueden evadirse los riesgos o las situaciones, simplemente debe fijarse el precio. Es decisión del cliente pagar o no pagar. Este problema se incrementa con el desconocimiento de los técnicos, porque si el corredor no tiene la experticia suficiente puede significar la ruina del asegurado en determinado momento”.

Su aporte en este sentido es participar en todos los escenarios posibles llamando a la reflexión sobre el tema y estableciendo quiénes tienen la responsabilidad de concientizar a la población.

Reitera que los seguros son una forma de proteger a las personas y que es necesario que la misma gente transmita entre sus familiares y amigos la importancia del seguro, recayendo sobre la Superintendencia el “papel protagónico” en esta tarea de difusión, por cuanto proteger a los asegurados es parte de su función.

De igual forma, indica que las instituciones educativas dirigidas al seguro no cumplen el objetivo de capacitación como corresponde y que otro problema es que no llegan libros de seguros a Venezuela como ocurría en años anteriores, cuando comenzó a formar su biblioteca que hoy cuenta con 147 libros entre manuales, principios básicos y cursos avanzados de seguros.

“¿También estamos insistiendo en que como Cámara debemos integrarnos en algunas discusiones, estar presentes cuando se vayan a discutir temas sensibles para los asegurados, o problemáticos para las dos partes para llegar a acuerdos. Hay pólizas mejores que otras en este mercado, pero no hay una política de hacer un buen producto como había antes, eso tenemos que cambiarlo”.

Experiencia garantizada

Guido Peña cumple el 4 de julio 42 años en el sector asegurador. Comenzó en Segurosca accidentalmente cuando tenía 19 años y allí inició su formación. Al cumplir dos años en la empresa fue nombrado Jefe de Incendios, y a los tres, ya era Jefe de Incendios, Riesgos Especiales y Transporte. En esa empresa estuvo hasta marzo del año 1977.

Guido 2Luego fue contratado por la aseguradora American International como gerente técnico y en octubre de 1978, cuando la compañía se fusionó con Seguros Venezuela, pasó a ser gerente técnico de ambas empresas.

“Estuve allí hasta marzo del 83 cuando decidí retirarme porque consideraba que tendría que esperar muchísimo tiempo para la vicepresidencia ejecutiva, así que monté mi empresa de corretaje de seguros, me dieron la autorización y en julio del 83 nació Grupo Lamda”.

Según cuenta la empresa fue creciendo y evolucionando, y hoy día es llamada Lamda, sociedad de corretajes de seguro. Esos cambios involucraron las estructuras y técnicas de comercialización. Como ejemplo menciona las cotizaciones que actualmente deben tener máximo página y media y antes tenían mínimo 20 para explicar el panorama a los clientes.

Aun cuando es consciente de que hoy existen algunas dificultades en el sector, es optimista con los resultados que pueden obtenerse trabajando de forma correcta y concientizando a la gente.

En Cavecose continúa participando activamente en las discusiones de leyes y cláusulas propuestas para lograr el beneficio de los asegurados. A su juicio, el condicionado único de salud puede traer algunos beneficios, pero dice que lo negativo es que se impongan primas. Con respecto a las pólizas solidarias, indica que vinieron a llenar “un vacío” que había con un renglón de personas que antes no podían obtener pólizas. Para él, lo primordial sigue siendo la educación.

 

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